Para que el Dia-Tekhnē tenga lugar debemos encontrar en el barrio, en el pueblo o en la ciudad un espacio lo suficientemente amplio –un salón o una cancha, un patio, una plaza, una explanada– a fin de disponer uno o varios pliegos de papel o lona en blanco (en adelante Plazas de Papel) para la Plástica Relacional o uno o varios círculos de sillas para la Asamblea CreActiva y convocar en torno a ellos un grupo significativo de personas.

Sea cual sea el sitio, al desplegar sobre el suelo las Plazas de Papel o las sillas en círculo, se genera de facto un espacio estÉtico: hacia afuera, estas demarcaciones vacías activan el lugar en que se insertan rompiendo la aparente neutralidad de sus significantes físicos y sus significados culturales y políticos; y hacia adentro provocan que las personas alrededor se sientan impelidas a intervenir.

El Dia-Tekhnē, por tanto no se limita al ejercicio del diálogo a través del arte en sus diversas variables sino que comprende tres pasos previos:

  1. La exploración del entorno y una toma de conciencia del lugar físico en el que nos encontramos.
  2. La conexión con el sustrato cultural vernáculo, o, dicho con otras palabras, la toma de conciencia del lugar cultural en que nos inscribimos.
  3. La (re)activación del espacio y la habilitación de un área estética de confluencia.
  4. Entonces sí: la gestión de los espacios de confluencia dia-tekhnē o dialogando a través del arte:
    • Plástica Relacional —fase diatécnica de representación del diálogo artístico en sí mismo—;
    • Asamblea CreActiva —fase representacional y compromisaria tanto de la persona como de la colectividad a la que se vincula—.

LATENCIA, ACTIVACIÓN Y GESTIÓN DEL ESPACIO

El Dia-Tekhnē es un programa o estructura reglada de procedimientos insertable en cualquier realidad, un continente que convoca a l+s participantes y les facilita la aportación dialogada de contenidos o más ilustrativamente, el lienzo o soporte sobre el que una comunidad, independientemente de su origen, comparte y aborda su tema. No obstante, aunque se trata de una metodología genérica y generatriz, el Dia-Tekhnē no es ajeno al entorno, a la naturaleza y cultura vascas en cuyo seno fue concebido.

Entre los años 2003 y 2005 el diseño y práctica performativa de las primeras Plazas de Papel discurren paralelos a una investigación conceptual y gráfica sobre «claves estÉticas no dualistas en la cultura vasca»que contribuyeran a desarmar la polarización y la frontalidad política, cultural y social. Dicha investigación se apoya en la escultura de Oteiza y Chillida, en la mitología relacional recopilada por Barandiarán e interpretada por Ortíz-Osés, en el euskara despiezado por Zulaika o Estornés y concluye en valores como la mutualidad, la complementariedad o la transdualidad (la transversalidad entre opuestos) y en posibles entornos circulares, dialógicos, relacionales y participativos. El dos de mayo de 2005, ambas líneas de trabajo son presentadas por separado en el V Congreso Internacional de Museos de la Paz celebrado en Gernika. Será un año después en el claustro de la vieja Universidad de Oñati (hoy Instituto Internacional de Sociología Jurídica) donde el pliego de papel se encuentra, sincrónicamente, con el vacío activo de Jorge Oteiza.

La siguiente secuencia de imágenes describe esta particular unión del discurso performativo y del conceptual que culmina con el ejercicio Extreme-Stream el 9 de junio de 2011 en la Plaza de la Convivencia de Bilbao.

BIHAIZPE: POTENCIALIDAD DEL ESPACIO VACÍO  (2004-2009). Detrás de la vega en que se asienta el pueblo navarro de Irurtzun, el río Larraun, pacientemente, terminó de abrirle un cauce al brazo que unía los montes Larrazpil y Erga, hasta partirlo en dos grandes rocas. Hoy, estas rocas designan el lugar en castellano —«Dos Hermanas»— y así, atendiendo tan solo a lo aparente, a la materia, se interpreta el topónimo original vasco «Biaizpe» como «Bi ahizpa» (dos hermanas) también en euskara. Ahora bien, ¿son las rocas lo verdaderamente importante o la puerta que el río abrió a la montaña, el espacio transitable entre un valle y otro? Matizado por escrito, el nombre «Bihaizpe» —bi (dos), haitz (roca), pe (debajo)— aporta la clave: bajo las dos rocas hay paso.

BIHAIZPE: POTENCIALIDAD DEL ESPACIO VACÍO (2004-2009). Detrás de la vega en que se asienta el pueblo navarro de Irurtzun, el río Larraun, pacientemente, terminó de abrirle un cauce al brazo que unía los montes Larrazpil y Erga, hasta partirlo en dos grandes rocas. Hoy, estas rocas designan el lugar en castellano —«Dos Hermanas»— y así, atendiendo tan solo a lo aparente, a la materia, se interpreta el topónimo original vasco «Biaizpe» como «Bi ahizpa» (dos hermanas) también en euskara. Ahora bien, ¿son las rocas lo verdaderamente importante o la puerta que el río abrió a la montaña, el espacio transitable entre un valle y otro? Matizado por escrito, el nombre «Bihaizpe» —bi (dos), haitz (roca), pe (debajo)— aporta la clave: bajo las dos rocas hay paso.

TRANSESTATUA: VISIBILIZACIÓN Y ACTIVACIÓN DEL ESPACIO VACÍO (2005-2009): Nos valen las rocas, la masa, como referencia orientadora, como contorno y delimitación, pero es el vacío lo verdaderamente servible: «Treinta rayos componen el cubo de la rueda pero es el agujero central lo que la hace útil; modelamos con arcilla una vasija: es el espacio interior lo que nos sirve. Nos beneficiamos de la materia pero la utilidad reside en lo inmaterial» (Lao-Tzú, Tao Te King: versículo XI). Para el escultor Jorge Oteiza es confrontando dos hiperboloides como mejor se visibiliza y activa el espacio intermedio. En su pieza Tierra y Luna (1955) Oteiza da con la transestatua como espacio estético y activo entre estatuas. Igual que en Biaizpe, la escultura se genera en el hueco intermedio, entre las dos unidades-materia: las dos esferas u ovoides inmateriales que surgen entre ambos monolitos.

TRANSESTATUA: VISIBILIZACIÓN Y ACTIVACIÓN DEL ESPACIO VACÍO (2005-2009): Nos valen las rocas, la masa, como referencia orientadora, como contorno y delimitación, pero es el vacío lo verdaderamente servible: «Treinta rayos componen el cubo de la rueda pero es el agujero central lo que la hace útil; modelamos con arcilla una vasija: es el espacio interior lo que nos sirve. Nos beneficiamos de la materia pero la utilidad reside en lo inmaterial» (Lao-Tzú, Tao Te King: versículo XI). Para el escultor Jorge Oteiza es confrontando dos hiperboloides como mejor se visibiliza y activa el espacio intermedio. En su pieza Tierra y Luna (1955) Oteiza da con la transestatua como espacio estético y activo entre estatuas. Igual que en Biaizpe, la escultura se genera en el hueco intermedio, entre las dos unidades-materia: las dos esferas u ovoides inmateriales que surgen entre ambos monolitos.

ACTIVACIÓN Y GESTIÓN DEL ESPACIO VACÍO (2006-2009): Para Oteiza activar el espacio consiste en liberar su energía latente, visibilizar su potencialidad. De sus diferentes propósitos  experimentales de apertura y dinamización de los sólidos estáticos inferimos para el DIA-TEKHNĒ la visibilización y habilitación de espacios para la transición y el encuentro entre personas. Mediante las dos variables de DIA-TEKHNĒ, la Plástica Relacional y el BatzArt o Asamblea CreActiva, ocupamos y convivimos el espacio vacío o silente. En el claustro de la vieja Universidad de Oñati (hoy Instituto Internacional de Sociología Jurídica), con motivo del curso de verano La sociología jurídica al servicio de los Derechos Humanos en los Procesos de Paz (03/07/2006), el pliego de papel extendido (Avenida de Plástica Relacional) se cruza, sincrónicamente, con la escultura Tierra y Luna de Jorge Oteiza.

ACTIVACIÓN Y GESTIÓN DEL ESPACIO VACÍO (2006-2009): Para Oteiza activar el espacio consiste en liberar su energía latente, visibilizar su potencialidad. De sus diferentes propósitos experimentales de apertura y dinamización de los sólidos estáticos inferimos para el DIA-TEKHNĒ la visibilización y habilitación de espacios para la transición y el encuentro entre personas. Mediante las dos variables de DIA-TEKHNĒ, la Plástica Relacional y el BatzArt o Asamblea CreActiva, ocupamos y convivimos el espacio vacío o silente.
En el claustro de la vieja Universidad de Oñati (hoy Instituto Internacional de Sociología Jurídica), con motivo del curso de verano La sociología jurídica al servicio de los Derechos Humanos en los Procesos de Paz (03/07/2006), el pliego de papel extendido (Avenida de Plástica Relacional) se cruza, sincrónicamente, con la escultura Tierra y Luna de Jorge Oteiza.

EXTREME-STREAM* en la Plaza de la Convivencia, Isozaki Atea, Bilbao. [*palabras que en inglés son fonéticamente iguales pero cuyos significados pueden interpretarse como opuestos]. Conexión simbólica de los bloques Isozaki –extreme– mediante la activación transversal de la Plaza de la Convivencia –stream–. Se despliega una pieza longitudinal de papel vegetal entre las farolas centrales de la Plaza de la Convivencia (±13m largo x ±1,20 ancho). Sobre la pieza se reparten ocho grupos de 4 personas. Mediante unas consignas que hacen asequible el uso del lenguaje y procedimientos artísticos l+s participantes se expresan individualmente y después dialogan a través del arte según la siguiente secuencia: 1) por parejas de frente y colateralmente; 2) por cuartetos, componiendo pequeñas plazas: 3) por octetos mediante el encuentro de dos grupos de cuatro; 3) llegando a conformar dos grandes bloques de 16; 4) hasta confluir tod+s en un espacio central. En resumen: la avenida de papel se va tejiendo progresivamente hasta que los dos extremos se encuentran en el centro y generan la corriente. El tapiz de diálogos tendido sobre el suelo se coloca en vertical y con ayuda de globos de helio (de color blanco o neutro) se levanta sobre el suelo controlándose su elevación mediante varias pitas de nylon. Al estar realizada sobre papel vegetal, la pintura puede verse al aire desde ambos lados. Y dado que estos diálogos se componen de elementos no reconocibles, esto es, conjuntos de formas inventados por l+s participantes, no importa el orden de lectura. Es así como este mural aéreo de la convivencia llena virtualmente el espacio entre las torres. 6'19'' del vídeo a continuación: También el azar, en forma de ráfaga de viento, por entre esta abra de Isozaki, participa la obra. Debemos incorporar los accidentes como parte del proceso. No se trata de frustración, sí de «imperfeccionismo». Si repitiéramos esta acción, sabríamos ahora como prevenir los embates caprichosos del aire reforzando el mural con cinta. Aumentaríamos incluso el número y volumen de globos de helio para que el diálogo de formas y colores sobre papel vegetal, semitransparente, se alzara aún más sobre el espacio recorriéndolo virtualmente. Pero nos quedamos con lo aprendido, fáctico y potencial, de esta experiencia, completando una espira (la vuelta de una espiral) de sincronías que empieza en Irurtzun en 2004, se consolida en Gernika en 2005, confluye en Oñati en 2006 y se confirma, extreme-stream, extremo y corriente, en este Bihaizpe urbano, en 2011.

EXTREME-STREAM* en la Plaza de la Convivencia, Isozaki Atea, Bilbao.
[*palabras que en inglés son fonéticamente iguales pero cuyos significados pueden interpretarse como opuestos].
Conexión simbólica de los bloques Isozaki –extreme– mediante la activación transversal de la Plaza de la Convivencia –stream–. Se despliega una pieza longitudinal de papel vegetal entre las farolas centrales de la Plaza de la Convivencia (±13m largo x ±1,20 ancho). Sobre la pieza se reparten ocho grupos de 4 personas. Mediante unas consignas que hacen asequible el uso del lenguaje y procedimientos artísticos l+s participantes se expresan individualmente y después dialogan a través del arte según la siguiente secuencia: 1) por parejas de frente y colateralmente; 2) por cuartetos, componiendo pequeñas plazas: 3) por octetos mediante el encuentro de dos grupos de cuatro; 3) llegando a conformar dos grandes bloques de 16; 4) hasta confluir tod+s en un espacio central. En resumen: la avenida de papel se va tejiendo progresivamente hasta que los dos extremos se encuentran en el centro y generan la corriente. El tapiz de diálogos tendido sobre el suelo se coloca en vertical y con ayuda de globos de helio (de color blanco o neutro) se levanta sobre el suelo controlándose su elevación mediante varias pitas de nylon. Al estar realizada sobre papel vegetal, la pintura puede verse al aire desde ambos lados. Y dado que estos diálogos se componen de elementos no reconocibles, esto es, conjuntos de formas inventados por l+s participantes, no importa el orden de lectura. Es así como este mural aéreo de la convivencia llena virtualmente el espacio entre las torres.
6’19” del vídeo a continuación: También el azar, en forma de ráfaga de viento, por entre esta abra de Isozaki, participa la obra. Debemos incorporar los accidentes como parte del proceso. No se trata de frustración, sí de «imperfeccionismo». Si repitiéramos esta acción, sabríamos ahora como prevenir los embates caprichosos del aire reforzando el mural con cinta. Aumentaríamos incluso el número y volumen de globos de helio para que el diálogo de formas y colores sobre papel vegetal, semitransparente, se alzara aún más sobre el espacio recorriéndolo virtualmente. Pero nos quedamos con lo aprendido, fáctico y potencial, de esta experiencia, completando una espira (la vuelta de una espiral) de sincronías que empieza en Irurtzun en 2004, se consolida en Gernika en 2005, confluye en Oñati en 2006 y se confirma, extreme-stream, extremo y corriente, en este Bihaizpe urbano, en 2011.